domingo, 17 de mayo de 2009

Adios

"...

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote. "

Mario Benedetti (1920 - 2009)

Hoy se fue. Dejó en mis recuerdos (son curiosos los recuerdos) aquellos posters con fotografías un tanto cursis, adornadas con sus poemas, que solíamos regalar a nuestras novias en tiempos en que no nos atrevíamos a decir las cosas directamente.

sábado, 9 de mayo de 2009

Realidad

Setenta claveles hay en esta casa
Setenta claveles y ningún balcón
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Tienen aerofobia, odian ver el sol?

Las flor de los muertos de tristeza agobia
¡Dan una tristeza los rojos claveles!
¿No hay en esta casa una mujer bronceada?
¿No hay algún curioso vecino mirón?

¿Ninguno desea ver desde allí arriba
la calle ruidosa cubierta de hollín?
¿En la piedra blanca brillar los carteles
en los hierros viejos crecer el orín?

Si no aman los muros no amarán la casa,
No sabrán de ruidos, de gritos, de olor
Nunca se oirá el trueno de un avión que pasa

¡Setenta claveles y ningún balcón!

sábado, 14 de febrero de 2009

Misas

La imagen, los símbolos, los celebrantes y los fieles.
Durante siglos las misas han concentrado la atención de los creyentes y el método ha sido eficaz para transmitir el mensaje del dios.
La celebración de algún mito a través de ritos repetidos muchas veces, ha sido la base sobre la que se apoyaron casi todas las iglesias.
Pero cuando no se cree, cuando la mente no admite la existencia de un ser supremo, cuando se acepta que el hombre no existe por voluntad de nadie y sólo es un organismo más, casual e insignificante entre los posibles organismos de un universo vasto pero cerrado, entonces… ¿Con que llenamos ese vacío?

Con las nuevas misas:



La imagen, los símbolos, los celebrantes y los fieles
En este caso la liturgia recibe el nombre de Opeth, pero hay muchos otros.
El éxtasis, a veces sinónimo de mística, aquí la reemplaza pues no hay Dios. No hay una entidad superior en quién tener fe, en quien creer, de la cual se pueda esperar algo.
La verdad está llena de Nada. (Es Nada), no realidad, interrupción de los sentidos. Los no creyentes se obnubilan con sonidos estridentes, siguen los gestos del “sacerdote”, presencian hasta el final la celebración y se retiran llenos de gozo.
Aún los que niegan la religiosidad necesitan de las misas ¿Por qué a los humanos nos atrae esto?